Finca Ecoterránea

Camino Serranillos 5

Ugena, Toledo

España

45217

Encuentro de familias con la naturaleza


 Según Heike Freire: "es un echo: los niños de hoy disponen de menos tiempo para jugar al aire libre que los de hace tres décadas. Habitantes de zonas urbanas, suburbanas, perfectamente cuadriculadas y asfaltadas, viven en espacios cerrados con luz artificial, rodeados de pantallas, juguetes de plástico e ingenios electrónicos. Carecen de espacios propios en los que encontrarse, de forma espontánea, con sus iguales.  Hasta principios de los 80, en los pueblos y ciudades de Europa, jugar significaba “jugar fuera”.  El resultado es que los niñ@s dejan de ser protagonistas de sus vidas, para convertirse en espectadores." 

 Numerosas investigaciones confirman que los humanos, tanto grandes como pequeños, tenemos una necesidad innata de contacto con el medio natural. Deberíamos asumir que además de afecto, los niños necesitan mantener una relación con la tierra.  La separación física y sensorial del mundo natural, puede tomar formas muy sutiles. Muchos niños pasan tantas horas entre paredes que no son conscientes de los cambios del clima y las estaciones, la vivencia del tiempo también se altera, los biorritmos naturales y los ciclos vitales, hasta se altera el sueño.  En el mundo estructurado en que nos movemos se solicita la atención puntual y secuencial de órganos sensoriales como la vista y el oído, sobrecargándolos. Y olvidando otros sentidos como el tacto, el gusto, el olfato, la kinestesia o sensación del propio cuerpo y movimiento. Se nos exige una concentración que consume nuestra energía y puede resultar agotadora. Esta fatiga sensorial es especialmente acusada en los niños, que traducen su cansancio en conductas impulsivas, agitación, irritación e incapacidad para centrarse, pierden presencia, este alejamiento les produce una tensión interna, a menudo insoportable.  Los niños pasan mucho tiempo realizando actividades pasivas, apenas tienen oportunidades de juego espontáneo al aire libre o de participación activa en la vida diaria. "Heike Freire"  

 Según Rachel Carson “para mantener vivo en un niño su innato sentido del asombro, se necesita la compañía de un adulto con quien poder compartirlo, redescubriendo con él la alegría, la expectación y el misterio del mundo físico de la naturaleza en que vivimos.


 La carencia de naturaleza es uno de los males de esta época, ansiedad, malestar, nerviosismo, tristeza, depresión, ... Desde que elegimos una vida en contacto con el medio natural, muchas de estas manifestaciones se van disolviendo, se reduce el ritmo que la sociedad de consumo nos exige y comenzamos a acompasarnos  con los ritmos naturales, nuestro ritmo cardiaco se reduce y la frecuencia y amplitud respiratoria varían. L@s niñ@s pueden moverse, correr, trepar y soltar las limitaciones a las que este ritmo les restringe.

prev next